Mi pensamiento es como una pequeña rama en lo alto de la montaña, frágil, a la vista de todos, cualquiera que alce la vista un poco puede divisar la esencia de lo que soy: un pequeño árbol que hunde sus raíces en la profundidad de la dura y seca tierra en busca de la fresca agua. Mi pensamiento no obedece, generalmente, a las necesidades e inquietudes del cuerpo que habita: ambos son independientes, pero colindan el uno con el otro. Podría ejemplificar mi pensar como una idea dentro de otra idea, una mente dentro de otra mente, o una interiorización que se sale del cause y busca desahogarse; y es tal su fuerza cinética que va formando nuevos surcos por donde pasa…
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