
Hoy me invade la negrura de la muerte solitaria. Se esconde detrás de la cortina de la vida. Se esfuma cual si fuere una bruma pesada; esparce mis sentimientos, quebranta mi voluntad. ¿Me escuchas desde allá? ¿Que será de tu suerte en aquel mundo lejano? Incertidumbre, pánico, fobias ¡Terror total! Tu corazón frió, tu rostro pálido y tu piel tersa, ahora tiesa. La dureza de las tinieblas nos eclipsa la tranquila noción de la realidad. Se van las fuerzas del alma, como pausadas se derrumban con ensordecedor estruendo; ante mis ojos impotentes veo apagarse la vida de aquel ser que fue… se extingue la llama de mi alegría con el helado y seco viento de tu violenta partida… adiós por siempre.

