jueves, 6 de marzo de 2008

Sopa.

Estas son mías. Disponiendo de solo un puñado me veo obligado a potencializar mi creatividad ¡No! No hablo de inflexibles reglas gramaticales. Estas 10 o 20 palabras son la constante. No me importa; ellas siempre logran arreglárselas para alegrarme el día. Y están presentes siempre ahí, justo donde las necesito. Haciendo ridiculeces y payasadas se nos va la vida; están en mis cabellos que caen cuando paso los dedos una y otra vez sobre mi cabeza despintada y las veo caer, justo junto a ellos. Tampoco se detienen a revisar sintaxis alguna, no hay coherencia aparente, mas te puedo decir que las disfruto mucho. Saben rico. Huelen a grenetina. Hasta el ultimo dejo las verdes, mis favoritas: brillositas, parecen chupaditas, y sus sabores son tiernos; sabor pistache, limón, membrillo, aciditas y agridulces. Están bien locas, pero son la base de la mezcla. Y se esconden entre los canales del televisor, les agrada disfrazarse de atuendos extravagantes, y salir resplandecientes de energía, elevar su ki y transformarse en supersayayin ¡Que caricaturescas son! Me emboban cuando aparecen gruesas y solidas con una ondulante capa roja alrededor del cuello, salvando siempre del peligro a la titubeante Kristin Kreuk ¡Y eso que aun no han descubierto que pueden volar! Ya cuando se cansan se muestran como son; letras niñas, letras adolecentes. Todas se apellidan Schinder, y poseen nombres tan extravagantes como Moze, Ned Bigbi, Zoey, Josh, etc.
Cuando me da hambre de verdad se ponen serias, y es que ya se encariñaron conmigo. Agarro el sobrecito que dice Knorr, y con un poco de agua, en 15 minutos aparecen de nuevo. Sopa, no de letras ¡Sopa de palabras! Compiten entre ellas, todas desean fervientemente entrar por mi boca para ganarse el derecho de dormir, aunque sea solo por esa noche, arropadas en el tibio calor de mi alma. La sopita de palabras se convierte en un empalagoso desfile de sentimientos; las primeras en subirse a la cuchara son las mas fuertes y veloces. A la cabeza viene AMOR, seguida de ALEGRIA, precedida de su homologa FELICIDAD ¡Que dejan por mucho al resto! Si acaso las alcanzan ESPERANZA e ILUSION, pero ellas ya llegan muy desgastadas; nunca logran mantenerse de pie toda la función, al momento del clímax ya están dormidotas. Al final me dejan satisfecho, y quedan satisfechas. El circo tiene que cerrar, casi llega la media noche y deben reponer energías. La jornada fue larga, intensa y agotadora; dejan de brincar como pulgas, este dálmata extraño y juguetón ha de irse a roncar a su cueva. Mis manchas no son negras y blancas, son verdes y blancas. Grrr…

No hay comentarios.: