
¿Cómo no pueden creerme? Me agrada la simpleza. Es verdad, soy un ermitaño; un hombre viejo, atrapado en su eterna juventud. No soy muy brillante, me sorprendo fácilmente, y mi genialidad es solo aparente. He aprendido a detenerme, a no fraccionar el tiempo, a concentrarme en los detalles. Son trances ocasionales, golpes de suerte, y se aprovecharlos. Calma total, en el punto mas alto, a temprana hora, salgo a recibir un nuevo ciclo solar, y lo recibo de frente; siempre de frente, la gran estrella no tiene problema en intercambiar fotones por exhalaciones. ¿Qué acaso no necesitas un poco de compañía? ¿Puedes con la soledad? Alguna vez existió esta mujer, un reflejo perfecto de todo aquello que yo podía desear; espontaneidad y dulzura, explosividad y belleza, simpatía y rareza. Hermosa mezcla. Se fue, yo me quede. Tres rosas han perfumado intensamente mi corazón y lo han empachado; cuando un extraño penetra lo suficiente dentro de mi, puede sentir aun el calor de sus pétalos. Todavía se percibe a lo lejos el encantador aroma de sus cuerpos, y de hecho, se escucha muy dentro de mi pecho las risas de aquellos momentos de alegría, que a veces pueden llegar a confundirse, con los cada vez mas débiles, latidos de mi alma. ¿Y la vida? ¿No deseas salir de tu encierro? La sociedad te espera, la civilización no ha colapsado aun. Mi prisión no es aquí. ¿A dónde he de ir? No importa a donde vaya, las cadenas mentales irán conmigo. Contra lo que lucho es algo mas elevado que la dimensionalidad de la materia. Espero con ansias el momento de la liberación; pues cuando esto pase, no habrá obstáculo terrenal alguno que pueda contener la furia de este corazón que arde…

1 comentario:
Tanta sangre dentro de ese cuerpo tan pequeño, ¿esta bien? ¿Esta mal? No se, eso debería asustarte.
Eres mas esta, que la otra parte de la endíadis.
Publicar un comentario