martes, 15 de julio de 2008
de mejor manera
es la vida. rapida y lenta. dualidad, monotonia. mientras el quiere estar solo; el en compania. todo lo que se hace es pretension, aspiracion; potencialisacion infructuosa. hasta un extremo, hasta un estancamiento; no depende tanto de ti. esfuerzo, agotamiento, explosividad y derroche de energias. ese es el sentido; en resumidas cuentas y de alguna u otra manera esa es la esencia. es debido el metabolizar nuestras almas. es preciso aprovechar: temblar, gemir, gastarse la mirada. a los que se dejen y donde se pueda hemos de derrochar... y equilibrar; intuye la moral implicita de la vida. no juzgar. no juzgar. eso no sirve, no es provechoso. el camino es simple, la via a seguir sencilla: equilibrar, tan solo eso. y dejar. dejarnos morir de cierta manera. para poder superarnos, para poder derocharnos mas. y por consiguiente, vivir mas. de mejor manera pues.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 comentario:
RESISTIR, ese verbo tan manoseado por los discursos
pro-revolucionarios. en este tiempo de mirar pasar los días he llegado a entender la importancia de este verbo. resistirse a la mediocridad que está todos los días al abrir la puerta de tu casa, incluso en tu propio confort; resistir estoicamente durante los últimos kilómetros de una carrera; resistir la tentación de abandonar la escuela sólo porque piensas que es una pérdida de tiempo; resistir mientras deseas no ir a clases de francés porque estás muy cansado de tu jornada diaria; resistir la flojera porque escribir y leer todos los días es agotador pero es la única forma de no ser un ordinario; resistir esa hecatombe llamada modernidad; resistir hasta quebrarse, hasta que tu columna no pueda con su propio peso, no importa amigo, resistir siempre y de todos los modos posibles que aún en el piso alguien barrerá nuestros huesos para ocupar nuestro sitio en un futuro no muy lejano. esa es la función carnal, al menos así la entiendo, la que no quereremos aceptar porque la verdad es que se puede vivir de modos muy cómodos sin hacer esfuerzo, aunque al final de esa resistencia sepamos, tristemente, que hemos de ceder como todos los demás, pero sólo hasta el final... o quién sabe, en una de esas nos colamos por la puerta grande como un maldito advenedizo y si no al menos moriremos tranquilos. saludos viejo.
Publicar un comentario